Me he enterado hoy mismo de que la plaza que pedí como Sprachassistent (asistente de idiomas) en un instituto para Alemania me ha sido adjudicada, aunque todavía no tengo la información del lugar al que voy a ir. Debería ser un momento feliz, como cuando te enteras de que te han dado un trabajo para el que hiciste una entrevista, pero no lo es. Es un momento agridulce, mucho más agrio que dulce. Tomé la decisión en su momento, poniendo en una balanza imaginaria los pros y los contras para el futuro, y pensé que era una buena oportunidad para mejorar, y encontrar un trabajo mejor a la vuelta.
Y ahora siento vértigo, porque no sé qué es lo que pasará por dentro de tu cabeza, y no sé si tengo "derecho", por así decirlo, a cambiar radicalmente nuestra vida.
Sólo quiero decirte que allá donde me toque estar, tú siempre siempre siempre tendrás un sitio y serás lo más importante de mi vida, como lo eres desde que estamos juntos.
Y no es una situación fácil para mí tampoco, aplazar todo aquí durante nueve meses, para irse a un país tan poco acogedor (aunque sea climáticamente) como Alemania, a trabajar.
El mero hecho de pensar en todo esto, me hace sudar y sentirme extraño. Espero poder hablarlo contigo, y que nos tranquilicemos el uno al otro, porque necesito tu ayuda y tu apoyo más que nunca aunque no te lo creas.
Un millón de besos, vida mía.
FJLeón
