Aquí estoy de nuevo, y es una sensación agridulce, agria porque sólo me he pasado dos veces en este mes por aquí, ya sea por falta de tiempo, por cansancio o por las dos cosas, y dulce por todo lo contrario.
Ya sabes que me gusta escribirte siempre que puedo, porque colmas mis pensamientos y estás en cada parte de mi vida presente, adoro la vida por tu culpa. Gracias a ti puedo despertarme y sentir que estoy en este mundo acompañado, en este mundo tan extraño donde la gente parece haber perdido siempre el corazón y la cabeza con las cosas poco importantes, locos por trabajar, locos por tener dinero, locos por conseguir una vida que nunca alcanzarán, y que yo alcancé de pleno sólo con mirarte a los ojos.
La vida a tu lado es algo maravilloso, aunque a veces nos cueste entendernos el uno al otro en tonterías, compartimos un mismo sentido de la vida y un mismo sentido del humor que me hace sentir especial sólo con hablar contigo y verte sonreir.
Y me gusta saber que quieres hacer cosas conmigo, y que me llamas para que hagamos algo juntos por la mañana, no sabes que sensación tan buena es escuchar lo primero tu voz al despertarse. Significas tantas cosas para mí que ni en los diccionarios más grandes del mundo se pueden encontrar tantos significados.
Siempre que me siento a escribirte algo, tengo muchas ganas de darte las gracias por todo, porque dentro de mí eres todo lo que me da un apoyo y me sujeta en mis buenos y en mis malos momentos y que me hace estar en mi sitio preferido, y en mi sitio correcto, que es a tu lado. Vivir cualquier cosa a tu lado siempre tiene un halo mágico, como cuando se forma un recuerdo en el pensamiento y en la memoria.
Así que sólo te pido una cosa, que me quieras siempre lo mismo que hasta hoy, que para mí significa mucho tu amor y cualquier pequeña cosa que tú haces.
Te quiero, mi vida.
Un millón de besos.
FJLeón