Hola cielo, este soneto lo he hecho esta mañana en el tren pensando en ti, como siempre:
A Estela:
En mi mirada y en mis pensamientos
eres la luz que todo ha dibujado,
y como los recuerdos surcan el pasado
así te guardo yo en mis sentimientos.
Palabras, música sin instrumentos,
tiempo, lugares donde aún no he estado,
amor, sangre por ti que en mí se ha iluminado,
amor, dejar todo desnudo por momentos.
Si pudiera quererte de más formas
sería el mar, el cielo y las estrellas
sería oscuro para ser tu sombra.
Porque mi amor no entiende de más normas
que la de reencontrarse tras tus huellas,
persiguiéndose el eco en que te nombra.
**********************************************
Te quiero,
un millón de besos.
FJLeón
martes 31 de marzo de 2009
lunes 30 de marzo de 2009
Única
Llevo mucho tiempo sin escribirte por aquí, hoy he visto que esta sería la entrada 151 del blog, ha estado muchos días parado esto en la 150. Ya sabes que no he tenido ni mucho tiempo, ni internet accesible de forma normal en Viena, por lo menos te pude llamar cada día, y hablar alguna vez contigo por internet, pero echaba de menos pasar la mirada por estas líneas pensando en ti y dejando escrito lo que siento cada día que paso contigo.
Creo que ya lo sabes, pero siento por ti sentimientos y sensaciones que no caben en las palabras y que no saben de distancias, ni de lugares. Te llevo en mi voz, y en mi cuerpo, y te llevo en mis pensamientos allá donde estoy, porque todo lo que me atrae de esta vida en el mundo lo guardas tú. La belleza, la sinceridad, la blancura en el alma y en la piel, el color de tu pelo y la forma rizada y perfecta en que cae, eres lo más cercano a lo divino para ví y lo más cercano a la vida misma que tengo. Me faltan siempre las palabras para hablarte de ti, porque son muchas sensaciones y sólo un alfabeto para explicarlas.
Quiero agradecerte de verdad, con emoción de la que te hace caminar por las calles con una sonrisa escondida en el pecho, que vinieras a verme a Viena con Alberto y con Rosa, han sido unos días muy especiales para mí, por ser tú quien vinieras, por el lugar, por el problema del idioma que conlleva y por todo.
Y que me encantas, que no sé vivir ni un minuto de mi vida sin ti, y que daría todo lo que tengo por no morirme nunca y pasar todo el tiempo del mundo a tu lado, como hay unas estrellas al lado de otras brillando durante mucho tiempo.
Eres única para mí.
Te quiero mi vida.
Creo que ya lo sabes, pero siento por ti sentimientos y sensaciones que no caben en las palabras y que no saben de distancias, ni de lugares. Te llevo en mi voz, y en mi cuerpo, y te llevo en mis pensamientos allá donde estoy, porque todo lo que me atrae de esta vida en el mundo lo guardas tú. La belleza, la sinceridad, la blancura en el alma y en la piel, el color de tu pelo y la forma rizada y perfecta en que cae, eres lo más cercano a lo divino para ví y lo más cercano a la vida misma que tengo. Me faltan siempre las palabras para hablarte de ti, porque son muchas sensaciones y sólo un alfabeto para explicarlas.
Quiero agradecerte de verdad, con emoción de la que te hace caminar por las calles con una sonrisa escondida en el pecho, que vinieras a verme a Viena con Alberto y con Rosa, han sido unos días muy especiales para mí, por ser tú quien vinieras, por el lugar, por el problema del idioma que conlleva y por todo.
Y que me encantas, que no sé vivir ni un minuto de mi vida sin ti, y que daría todo lo que tengo por no morirme nunca y pasar todo el tiempo del mundo a tu lado, como hay unas estrellas al lado de otras brillando durante mucho tiempo.
Eres única para mí.
Te quiero mi vida.
jueves 12 de marzo de 2009
Unos de tantos
Como hoy no tengo mucho tiempo, te voy a poner unos sonetos de los que voy guardando de los que escribo mientras viajo en el tren: Son del 5 de Marzo y de esta tarde 12 de Marzo.
Tan sólo sirvo ya para quererte
no valgo para hacer ninguna cosa,
lo mismo que es inútil una rosa
y un corazón en manos de la muerte.
Hoy sé que yo he nacido para verte
que mi alma es en tu alma más hermosa,
como el agua en el mar es procelosa,
tan sólo con mirarte, me haces fuerte.
Como si fuera un lazo mi destino,
como la luz que entregan las estrellas
quiero quedarme en ti y no hallar salida.
Tu cuerpo es ya mi cuerpo, y mi camino
son los pasos que dejas tras tus huellas...
Los días de tu vida son mi vida.
****************************************************
Formo parte del fuego, soy el fuego,
formo parte del eco, soy el eco,
de la alegría y la tristeza un hueco
lleno de risa y de desasosiego.
Y todo aquello de cuanto reniego
son siempre los errores de que peco,
soy como el cauce de aquel río seco
que se desborda cuando llueve luego.
Y si he ganado, lo he perdido todo,
y he llorado por mí cientos de vidas
abrazado a mi sombra y mi mirada.
Pues no he sabido hacer nada a mi modo
porque siempre vivía en mí a escondidas,
porque antes de tu amor, yo no era nada.
miércoles 11 de marzo de 2009
Sangre de azúcar
Llevo varios días sin entrar al blog, porque cuando llego a casa lo primero que me apetece es despedirme de ti por teléfono e irme a dormir y no he tenido las suficientes fuerzas hasta hoy para sentarme a escribirte algo, y me da mucha pena, porque me gusta siempre sentarme a pensar en ti y dedicarte unas pocas frases, porque eres lo más importante de mi vida y no me cansaré de decírtelo nunca.
Te echo mucho de menos durante el día, y me encanta llegar a Alcalá para poder verte y pasar contigo un rato, aunque sólo por sea por mirarte a los ojos, o por hablar contigo de cualquier cosas que se nos ocurra. En el fondo siento siempre que hay dentro de ti algo que me llama continuamente y que cada día es diferente y es igual a la vez.
Ya te anticipo que se me van a hacer muy largos los días hasta que te vuelva a ver, pero por lo menos voy a tener la ilusión de ir viendo cosas y conociendo sitios bonitos para después enseñártelos a ti, y me hace muchísima ilusión que vayas a venir, para pasar juntos unos días y unas noches lejos de todo y cerca de dos de mis mejores amigos, Abraham y Alberto.
Y que no hay nada en el mundo igual a la sensación de cuando me das un beso porque sí, y me pilla de improviso y se me rompe la sangre en un montón de azúcar por el cuerpo y me parece que puedo volar desde dentro de mí mismo hasta cualquier lugar del mundo. No se puede explicar con palabras, es una sensación única, como el amor que siento cuando te tengo cerca. No valdrían todos los idiomas del mundo, para dar con la definición exacta de lo infinito que me haces sentir.
Un millón de besos mi vida,
me voy a llamarte por teléfono.
Te quiero.
Te echo mucho de menos durante el día, y me encanta llegar a Alcalá para poder verte y pasar contigo un rato, aunque sólo por sea por mirarte a los ojos, o por hablar contigo de cualquier cosas que se nos ocurra. En el fondo siento siempre que hay dentro de ti algo que me llama continuamente y que cada día es diferente y es igual a la vez.
Ya te anticipo que se me van a hacer muy largos los días hasta que te vuelva a ver, pero por lo menos voy a tener la ilusión de ir viendo cosas y conociendo sitios bonitos para después enseñártelos a ti, y me hace muchísima ilusión que vayas a venir, para pasar juntos unos días y unas noches lejos de todo y cerca de dos de mis mejores amigos, Abraham y Alberto.
Y que no hay nada en el mundo igual a la sensación de cuando me das un beso porque sí, y me pilla de improviso y se me rompe la sangre en un montón de azúcar por el cuerpo y me parece que puedo volar desde dentro de mí mismo hasta cualquier lugar del mundo. No se puede explicar con palabras, es una sensación única, como el amor que siento cuando te tengo cerca. No valdrían todos los idiomas del mundo, para dar con la definición exacta de lo infinito que me haces sentir.
Un millón de besos mi vida,
me voy a llamarte por teléfono.
Te quiero.
domingo 8 de marzo de 2009
Don Nadie
No sé qué puedo escribirte hoy, ni siquiera sé ya si merece la pena ponerse a escribir nada por mi parte, me siento un Don Nadie.
No por ti, si no por mí. No sé qué me pasa últimamente, es como si hubiera perdido el sentido de las cosas dentro de mí mismo. Como si se me hubiera olvidado vivir y te necesitara el doble, me siento así, me siento muy perdido y muy lejos de la persona que me gusta siempre ser. Únicamente me lo paso bien cuando logro estar junto a ti olvidándome del mundo, pero cuando me tengo que volver a quedar a solas y a llevar mi vida, es como si fuese la vida de alguien que ya no conozco, o que conocí hace tiempo y ya no lo reconociera.
Y me siento muy solo, me siento solísimo cuando no estoy contigo. Como si estuviera a miles de kilómetros de mi propia vida y tuviera que padecerla, como se padece una enfermedad o se hace algo por obligación.
Lo mejor de todo esto es que no sé explicártelo, ya me viste anoche, y comprendo que acabes hasta las narices de una persona que parece huir de sí misma, que parece vivir en el mundo a disgusto y que únicamente se siente protegido si te abraza y se une junto a ti. Sólo sé que siento que no valgo para nada, excepto para estar contigo, y que tampoco es que se me dé muy bien últimamente. Y lo mejor de todo es que todo el mundo piensa que soy felicísimo, y que -!bah! Si es Fernando- puedo con todo, no puedo ni conmigo mismo.
Lo único que sé es que te adoro.
Un millón de besos
FJLeón
miércoles 4 de marzo de 2009
Érase una vez
Érase una vez un hombre que soñaba contigo cada día, que pasaba los días y las noches pensando en ti, haciendo de tu imagen en su memoria los únicos recuerdos que quería recordar. Y ese hombre tenía muchas cosas que hacer durante el día lejos de ti, pero no por eso se sentía jamás lejos de ti, de la persona que ama y que siempre amará. Cuando ese hombre se encontraba a solas, llenaba páginas con poemas pensando en ti, llenaba su corazón multiplicando tu voz en su alma, como se multiplica la luz en los espejos.
Y tú significabas y significas (el pasado sólo se utiliza en este cuento, como el pasado en los cuentos para darle veracidad) para ese hombre la vida en todas sus formas. No era capaz de imaginarse sin ti en ningún lugar, tanto era así, que ese hombre no tenía más patria que tus brazos, ni más lugar en donde sentirse seguro que poniendo sus labios sobre tus labios, y llevando su mano entre tus manos.
No le importaba decir y contar lo muy enamorado que estaba de ti a toda persona que conocía, porque era cierto, y sentía cada vez que hablaba de ti, todo eso que se siente cuando se dice la verdad y se hace lo que se debe, esa sensación de liberación que nos eleva por encima de nosotros mismos. Porque ese hombre creía que el amor estaba por encima de todas las cosas de este mundo, y te amaba (y te ama) tanto que sólo con recordar un solo momento a tu lado era capaz de sonreir.
A veces ese hombre se ponía triste, por no ser capaz de contentar todos tus deseos y tus peticiones como te gustaría, y de la manera exacta en que te gustaría, pero siempre guardaba en su corazón la esperanza de volver a verte cada día sintiendo en su interior ese rayo de luz que significabas tú para él. Porque hasta que tú no llegaste a su vida, ese hombre no había vivido de verdad ni un solo minuto.
Y era tanto el amor por ti, tan grande y tan hermoso, que se sabía incapaz e inútil de llevarlo a cabo por completo, pues tendría que haber vivido siete millones de vidas, para poder concederte algo a la altura del amor que era capaz de sentir. Tendría que haberse convertido en una estrella que iluminase desde el cielo tus pasos, tendría que haberse convertido en el azul oscuro de la noche, para poder rodearte por entero. Tendría que haber sido las olas del mar que acariciaban tu cuerpo al bañarte en él, y tendría que haberse convertido en cualquier árbol que te diera sombra y hasta le hubiera gustado ser tu coche, para acompañarte siempre que quisieras ir a un sitio.
Ese hombre que vive todavía, y que escribe estos párrafos, sabe que es la persona más afortunada de la tierra, sólo con saber que tiene la posibilidad de vivir y poder mirarte a la cara cada día.
Un millón de besos.
FJLeón
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