Vídeo del día para mi Cosa

lunes 14 de septiembre de 2009

A flor de piel

Me ha encantado la tarde de hoy contigo, no sólo por haber vuelto a ver Los puentes de Madison, que es una de las películas que más cosas me ha transmitido en el mundo, si no por haberla visto contigo, los dos solos en tu casa, tan a gusto, rodeados de nueces y de café y de palomitas y coca-cola. Casi todas las cosas que me gustan de este mundo estaban en ese salón conmigo. Tú, la peli de Clint Eastwood, Sera lamiéndose como cada vez que se aburre, el café, las nueces, la tarde apagándose fuera con los ruidos en la calle.
Me hacía falta una tarde así para tranquilizarme, porque tengo muchísimos nervios, ya lo sabes, por el asunto de que llegue ya lo de marcharme a Alemania. Pero vamos, que llevas razón, que es algo que quiero y que va a ser mejor para mi futuro, y por lo tanto, para el de los dos. Días como hoy me hacen pensar en lo feliz que se puede llegar a ser con muy pocas cosas, en el fondo, lo único que me hace falta es que estés tú conmigo. Y eso encima, lo voy a tener allí al poco tiempo de llegar.
Pues eso que como dice el título de la entrada de hoy, perdona si no te escribo más a menudo, tengo la sensibilidad y los nervios a flor de piel. Creo que siempre me pasa cuando voy a coger un avión, ya lo sabes tú, luego una vez allí se me suele pasar todo. Es como cuando hago exámenes, que estoy insoportable con la ansiedad hasta que los termino, que luego casi nada en la vida es para tanto.
También te quería agradecer todo el apoyo que ha recibido por parte de la familia de tu padre el libro, me hizo mucha gracia verme allí firmando dos ejemplares, y que Antonio me dijera que él también ha ido alguna vez solo al cine y que sí, que tenía algo de vergonzoso. Son unas personas muy entrañables, qué te voy a decir que tú no sepas ya ¿verdad?

Y nada más, que espero que todo nos salga bien en Deutschland, yo por lo menos voy a intentar por todos los medios que así dando el máximo por mi parte. Quien hace todo lo que puede, ya se sabe...

Un millón de besos, vida mía.

FJLeón