Sé que soy lo contrario de ser perfecto, y que a través de mí muchas cosas son incomprensibles y contradictorias. Sé que es difícil de comprender para alguien que no sea yo mismo, yo encuentro motivos y razones para las cosas que digo y que hago, y no por eso tienen que resultar convincentes para el resto de personas del mundo, e incluso para ti que eres normalmente mi resto de personas del mundo, fuera de mí mismo quiero decir, no que tú seas alguien más del resto del mundo.
Nunca se es uno mismo siempre al cien por cien, y lo más normal del mundo es cometer errores y decir cosas que no pensamos o si un tema nos desagrada especialmente, salir del paso con la primera contestación que se nos ocurra para que se nos deje en paz.
A veces las cosas fuera de mí suenan peor de lo que son dentro de mí, y soy una persona bastante reacia a hablar de mí mismo en profundidad, me da miedo abrirme para que luego las cosas que digo se vuelvan en proyectiles contra la población civil de mi corazón. Si hay una persona en el mundo con la que he abierto esa profundidad de la que hablo eres tú, y si alguna vez he salido del paso con una contestación sin pensar, ha sido precisamente porque el tema en cuestión no me agradaba, o no me consideraba lo suficientemente valiente para abordar el tema.
He sido muchas veces yo, y he sido muchas veces yo para mucha gente y cada cual tendrá una imagen de mí dependiendo del grado en que yo me haya mostrado. Hay lugares de mí mismo en los que ni siquiera yo me atrevo a entrar, porque no sé qué es lo que podría encontrar. Qué sentimientos o qué sensaciones. De mí se pueden decir tantas cosas...
La vida de alguien no se resume a la frase, una persona que... Sé que he hecho cosas terribles y cometido las fatalidades más destructivas conmigo mismo y los que estaban a mi alrededor. Si hay algo o alguien que me puede juzgar es el tiempo. Hoy puedes ser una persona que pierdes los estribos, porque algo te haya molestado, o no estés de acuerdo con ello. Mañana puedes conseguir con una conversación que tus padres no se separen, o hacer sentir útil a una persona que está hundida y tratar de levantarla.
Siempre hay límites para todo, pero si hay algo en lo que creo es en la redención de las culpas a través del arrepentimiento y de demostrar día a día lo que quieres ser y donde quieres estar. Eso es mucho más importante que cualquier cosa que se diga. Los actos son actos, y las palabras son palabras. Lo que cuenta en cualquier caso es la intención de esos actos, y la intención de esas palabras. Así que si uno es un malnacido y un destrozavidas, no lo es porque un día cometa un error, o veinte mil a lo largo de su vida, si no por la intención (el hijoputismo que tú dices) que eso conlleve interiormente y la ignorancia que supone no ser consciente de tus propios errores, o sentir que tú eres mejor por no cometerlos, como los que se vanaglorian de no tomar drogas sintiéndose superiores o giran la cara al ver un pobre tirado en la calle, o piensan que por tener un trabajo mejor o por ganar dinero son de una especie superior.
No hay diferencia, esa es la verdad, nadie es mejor que nadie por nada. La única diferencia es lo que dejemos hecho. Se puede juzgar por ejemplo a Antonio Vega como una persona que...
Nadie se acuerda de cómo era Cervantes o Shakespeare como persona que... O a Dalí o a cualquier otra persona. No seremos nada si no dejamos nada en el mundo.
Lo importante es la intención. El resto es silencio o canciones, y mi intención es siempre la de amarte lo máximo. Como dice Robert Smith en Lovesong:
Whatever words I say,
I will always love you.
Un millón de besos
FJLeón

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