Lo primero que he oído esta mañana ha sido tu voz, y luego hemos bajado a la piscina a torrarnos al sol y refrescarnos al agua. Me encanta verte tumbada ahí a mi lado en el césped, tapándote la cara como si fueras una momia del British Museum. (Sí, me estoy acordando del hombre que le dio el infarto, igual que tú).
También me ha gustado mucho de hoy el rato que hemos estado en tu casa hablando con tu madre, es una persona que me inspira muchísima tranquilidad y confianza. Se ve que tiene un corazón enorme, lo mismo que tú, pero de otra manera. Tú eres la mezcla de tu padre y tu madre, y a la vez de ninguno de los dos. No sé cómo explicarlo, pero lo siento dentro de mí.
Y por supuesto me encanta ver cómo Sera se tropieza al subir contra las aceras, dando su cuerpecito de peluche contra las aceras. Y hablar de las chimeneas aunque sea verano, también me gusta porque es contigo.
Soy muy feliz, mucho, por tenerte cerca de mí y quiero que lo sepas. Que te debo casi toda la tranquilidad de la que soy capaz, eres mi asidero con la vida.
Un millón de besos,
mi vida.
P.D: A ver si hablas con tu prima para lo de Caraquiz.
FJLeón

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