Tan sólo sirvo ya para quererte
no valgo para hacer ninguna cosa,
lo mismo que es inútil una rosa
y un corazón en manos de la muerte.
Hoy sé que yo he nacido para verte
que mi alma es en tu alma más hermosa,
como el agua en el mar es procelosa,
tan sólo con mirarte, me haces fuerte.
Como si fuera un lazo mi destino,
como la luz que entregan las estrellas
quiero quedarme en ti y no hallar salida.
Tu cuerpo es ya mi cuerpo, y mi camino
son los pasos que dejas tras tus huellas...
Los días de tu vida son mi vida.
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Formo parte del fuego, soy el fuego,
formo parte del eco, soy el eco,
de la alegría y la tristeza un hueco
lleno de risa y de desasosiego.
Y todo aquello de cuanto reniego
son siempre los errores de que peco,
soy como el cauce de aquel río seco
que se desborda cuando llueve luego.
Y si he ganado, lo he perdido todo,
y he llorado por mí cientos de vidas
abrazado a mi sombra y mi mirada.
Pues no he sabido hacer nada a mi modo
porque siempre vivía en mí a escondidas,
porque antes de tu amor, yo no era nada.

1 comentarios:
Hola Fj. Coincido contigo en lo referente a CHejov (de los mejores), Galdós...
Me gustaría comentarte que nos conocimos a través de la página de Alfredo Gómez Cerda. Este señor es un impresentable. Presume de saber que va a ganar los premios antes de que se fallen.
Lo que peor habla de él es que tiene más de cien libros editados (sólo por amiguismo), pues es un pésimo autor. Mediocre, vamos. Cualquiera de sus libros es una perorata de simplezas.
¡Qué rabia me da que no tengan oportunidad para publicar más que estos señores tipo Cerdá!
Espero tu comentario.
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