Y tú significabas y significas (el pasado sólo se utiliza en este cuento, como el pasado en los cuentos para darle veracidad) para ese hombre la vida en todas sus formas. No era capaz de imaginarse sin ti en ningún lugar, tanto era así, que ese hombre no tenía más patria que tus brazos, ni más lugar en donde sentirse seguro que poniendo sus labios sobre tus labios, y llevando su mano entre tus manos.
No le importaba decir y contar lo muy enamorado que estaba de ti a toda persona que conocía, porque era cierto, y sentía cada vez que hablaba de ti, todo eso que se siente cuando se dice la verdad y se hace lo que se debe, esa sensación de liberación que nos eleva por encima de nosotros mismos. Porque ese hombre creía que el amor estaba por encima de todas las cosas de este mundo, y te amaba (y te ama) tanto que sólo con recordar un solo momento a tu lado era capaz de sonreir.
A veces ese hombre se ponía triste, por no ser capaz de contentar todos tus deseos y tus peticiones como te gustaría, y de la manera exacta en que te gustaría, pero siempre guardaba en su corazón la esperanza de volver a verte cada día sintiendo en su interior ese rayo de luz que significabas tú para él. Porque hasta que tú no llegaste a su vida, ese hombre no había vivido de verdad ni un solo minuto.
Y era tanto el amor por ti, tan grande y tan hermoso, que se sabía incapaz e inútil de llevarlo a cabo por completo, pues tendría que haber vivido siete millones de vidas, para poder concederte algo a la altura del amor que era capaz de sentir. Tendría que haberse convertido en una estrella que iluminase desde el cielo tus pasos, tendría que haberse convertido en el azul oscuro de la noche, para poder rodearte por entero. Tendría que haber sido las olas del mar que acariciaban tu cuerpo al bañarte en él, y tendría que haberse convertido en cualquier árbol que te diera sombra y hasta le hubiera gustado ser tu coche, para acompañarte siempre que quisieras ir a un sitio.
Ese hombre que vive todavía, y que escribe estos párrafos, sabe que es la persona más afortunada de la tierra, sólo con saber que tiene la posibilidad de vivir y poder mirarte a la cara cada día.
Un millón de besos.
FJLeón

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