Estoy descansando de tanto leer, de estudiar, si es que estudiar es memorizar las cosas, y he pensado que este rato libre se lo merecían tus ojos. Tus ojos que pueden leer mis pensamientos, que pueden mirar siempre hasta el último fondo de mi alma.
Me gusta recogerme en secreto, como si estuviera abrazado a ti, y sacar de ese lugar en que se guardan las palabras un poco de la luz que tú me haces sentir, esa luz de la que hablan todas las literaturas del mundo, y que en nuestra lengua se llama amor. Amor es una palabra muy bonita, todo el mundo la pronuncia alguna vez en la vida, pero como palabra no deja de ser eso, una palabra. El amor es mucho más grande que una palabra, y sin embargo, cabe en una sola palabra lo mismo que las estrellas, o el universo, todo cabe en una palabra.
Para mí el amor, el amor que yo siento por ti, que va dentro de mi cuerpo, que corre por mi sangre como los ríos a través de los campos y las ciudades, ese amor, es algo que me hace sentir muy especial. Es un lugar en el que vivo constantemente, y en el que me siento bien acompañado, una especie de soledad que se crea a tu lado, como si fuéramos los dos una sola persona en realidad, una sola verdad que se une a través de las manos, de los besos, de las cosas que nos contamos, un lazo invisible y hermoso que nos mantiene unidos.
Cuando pienso en ti, cuando sueño contigo, cuando escucho tu voz a través de un teléfono, cuando bajo a la calle para encontrarme contigo, cuando te miro sin que te des cuenta, y cuando siento que todo mi ser te pertenece y flota alrededor de ti como flota la luz en el aire atravesándolo todo, cuando siento que dentro de mí está todo lleno de ti, y mi vida es tu vida y el último de mis secretos y de mis problemas es como una playa que caminar descalzo de tu mano, cuando no quedan más palabras que decirte y necesito coger tu mano y besarla, como el último lugar puro sobre la tierra, cuando todo esto que te digo me ocurre, logro llegar a ser yo mismo, a encontrarme con lo que es mi verdadera identidad. Porque miro la vida través de unos ojos nuevos, unos ojos que están en el alma, y que se han abierto gracias a ti como se abren las flores con el calor de la primavera. Y gracias a esa mirada nueva que tú me has entregado con tu vida, con tu manera de ver el mundo y con tu manera de quererme, he comprendido que puedo ser y sentirme todo lo que yo quiera, porque soy libre a través de ti. Y aunque tú no lo creas posible, has salvado la única parte pura que yo tenía dentro, mi alegría por la vida y una ternura que jamás me había sentido capaz de comprender, como cuando somos niños y caminamos al lado de nuestros padres sintiéndonos protegidos, creyendo que ellos lo saben todo de la vida, así me siento yo a tu lado de protegido. Al fin y al cabo, amar es encontrar a nuestro verdadero amo, y tú eres mi ama, porque yo te pertenezco para siempre y mientras me quede un segundo de vida, estarás dibujada en mis pensamientos como la cosa más hermosa que jamás pudo concebir una mente humana, no hay nada en el mundo como que la persona que más cosas nos hace sentir por segundo, quiera estar cerca de nosotros.
Te quiero, vida mía.
Un millón de besos.
FJLeón
domingo 1 de febrero de 2009
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