No sé si tendrás tiempo, o si te alcanzarán las ganas de leer lo que te escriba esta noche, pero quiero dejar algo escrito para ti, ya que ayer no dejé nada y este fin de semana no vamos a estar en casa.
Sólo quiero decirte que eres muy importante para mí, y que pase lo que pase, siempre te quiero y siempre te querré. Sé que esta noche he reaccionado mal, no te creas que no lo sé, y me disculparé las veces que haga falta. Todo mi mundo deja de tener sentido, si siento que te sobro, y si me dices que me vaya, me faltarían las palabras para explicar la frustración que surge dentro de mi corazón y de mi pecho, y me convierto en todo aquello que no quiero ser, sólo porque sé que no lo quiero ser, y digo todo lo contrario de lo que me gustaría, sólo porque sé que es lo que más me gusta del mundo. Y además, al final, siempre acabo haciendo el ridículo y acaba siendo todo un esperpento... No sabes la pena que me doy, no lo sabes bien, porque en el fondo de mí sé que soy de otra forma y que siempre te quiero decir las cosas por nuestro bien, con la mejor de las intenciones que te puedas imaginar, porque si hay algo que sé es que te quiero y no quiero verte tan absorbida por problemas que dejarán de serlo dentro de dos semanas y por gente que no acabará significando nada en tu vida, y estoy hablando de la gente de tu colegio (no de tus compañeras ni nada parecido).
Sólo quiero desearnos lo mejor para mañana y para el domingo, y para el resto de días que queramos pasar siempre juntos el uno al lado del otro, porque eres lo más importante dentro de mi vida, y si las cosas no me van bien contigo, no me va bien nada en el mundo.
Así que te mando un abrazo muy fuerte a través de las palabras y todo ese montón de cosas buenas que nos hacemos sentir el uno al otro, que son muchas, muchas, muchas, en mí.
Que te quiero, cosa mía, que te quiero y que vivo por ti todos los segundos de mi vida.
Un millón de besos.
FJLeón
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