Vídeo del día para mi Cosa

lunes 29 de diciembre de 2008

Esta tarde

Mi amor, aquí estoy como cada vez que puedo sacar un rato, hablándote a solas como desde dentro de mí mismo. 
Ni que decir tiene que contigo da gusto ponerse un poco malo, porque siempre tienes el mejor remedio a mano de los posibles, deberías dar clase tú en la facultad de farmacia o de medicina, porque siempre me das muy buenos consejos y remedios. Y sobre todo me quedo con el cariño con el que (aquí sí puedo decirlo sin miedo) has preparado lo que tú llamas Tostas, y yo llamo Delicia de mano Estelar o Ambrosía, en su defecto. Qué buenas estaban, estaban tan buenas que parecía mentira que las hubieras hecho tú en tan poco tiempo. 
Gracias por llevarme a tu casa esta tarde, me he reído mucho contigo llamando para reservar lo de nochevieja, y me ha encantado volver a poner una consola antigua "La master system II" para rememorar cómo jugábamos al Alex Kid cuando éramos pequeños. De verdad que haces que mi vida sea tan fácil y tan cómoda que me quedo triste cuando me tengo que volver a casa, y no notarte cerca de mí. Diciéndome lo que vamos hacer a cada rato, o lo que más te apetece. Parece que suena prosaico o que son pequeñas cosas, pero son tan importantes para mí, que me llenan tanto el interior sólo por haberlas vivido contigo, que son como un montón de luces que se encendieran dentro del cuerpo.
Y quizás las cosas más importantes de vivir sean estas, sentir como alguien llena tu vida con sus pequeñas cosas, sintiendo que se preocupa por ti y quiere estar a tu lado cada día.
Un millón de besos, mi vida.
Sólo voy a pedir un deseo para el próximo año, que tú sigas a mi lado por lo menos 10000 años más.
Te quiero.
FJLeón

domingo 28 de diciembre de 2008

A tu manera

Hola Estela, me lo he pasado muy bien este fin de semana. Aunque con el lío de vacaciones uno no sabe muy bien en qué día de la semana se vive. 
De verdad que me ha encantado pasar el sábado y el domingo, casi enteros contigo en la casa que tiene tu prima Lidia en Caraquiz (Uceda [Uceda el paso]). Me gusta mucho viajar contigo, y me gusta mucho hacer las cosas a tu manera, y me doy cuenta de ella cuando las circunstancias nos obligan a disimular. Me gusta vivir la vida a tu manera, ya sabes que me dejas interiormente en calma, como el agua que había en la parte de la derecha del río de esta mañana, como un remanso en que descansa todo. Me gusta toda esa tranquilidad de la que eres capaz, lo mismo que me altera interiormente como una tormenta el notar que estás nerviosa. En el sentido espiritual soy dependiente de ti, soy Estelodependiente. 
Y debo de decirte también, que estoy bajo los efectos de tus brebajes relajantes, tan tan relajado estoy que se me caen los párpados escribiendo estas líneas. Y estoy tan tranquilo interiormente que me estoy asustando de estar tan tranquilo.
Muchas gracias por todo lo que haces, y por cómo lo haces.
Te quiero.
Un millón de besos.
FJLeón

jueves 25 de diciembre de 2008

Me das la vida

Si hay un lugar en el mundo del que no quiero regresar, ese lugar eres tú. Si hay unos ojos que no puedo dejar de mirar, son los tuyos. Si hay algo que no quiero que desaparezca de mi lado, es tu cuerpo. Y así voy perdiéndome en cada pequeña cosa, porque todos los objetos cuando tú me faltas, cuando me tengo que ir a casa de nuevo a quedarme solo- porque estar sin ti es quedarse solo-, terminan enlazándose en un pensamiento que tiene que ver contigo. 
   Me alegro tanto de no comprender de dónde salen estas ganas de ti, de saber que el sitio de mi vida está a tu lado y en ningún otro lugar. Creo que ya te lo dije, que es algo tan natural como tener ojos, manos y un corazón que late dentro del pecho. Esa no comprensión del amor, esa involuntariedad que me lleva a ti, como los ríos se encaminan hacia el mar sin saberlo, es lo único que me pone una sonrisa en la cara cada día, lo que me hace sentir feliz hasta de pestañear porque pestañeo cerca de ti. De verdad que es una felicidad animal, como la que puede sentir un pájaro que vuela sobre la luz del atardecer, o un delfín saltando en mitad del océano.
Así de feliz me hace la vida a tu lado, y ese tiempo que paso contigo, y este sentirte dentro de mí como lo más valioso de mi vida, es algo que no cambiaría por nada en el mundo. Me considero la persona más afortunada del planeta, te lo digo en serio. No sabes lo tranquilo que me dejas interiormente después de haber estado contigo, como si tuvieras un poder sobre mí que me relaja y me hace más humano y mejor. 
Ya sabes que siempre te doy las gracias, pero es que es lo que siento hacia ti.  Un profundísimo amor que empieza y acaba en un agradecimiento constante y en una ilusión y una esperanza que no tienen nombre. Lo que te quiero no tiene nombre, y lo que significas para mí tampoco. Cada pequeña cosa, de cada pequeño momento se multiplica dentro mí, todas tus miradas, todas tus sonrisas, todas las veces que te doy la mano, o la meto debajo de tus axilas para poder calentarlas por el frío. Todo eso, es la eternidad de la que hablan tantos poetas y escritores, son los sentimientos que llevan a cualquier pintor a dejar algo hecho en un lienzo, al escultor romper las piedras buscando la forma de lo que quieren plasmar. 
Me das la vida.
Te quiero, un millón de besos, mi vida.
FJLeón

lunes 22 de diciembre de 2008

La belleza, la hermosura y tú

Hola Estela, hoy quiero sacar un rato antes de nada en el día, porque la conversación que tuvimos anoche me dejó pensativo y me gustaría explicarte lo mejor que pueda lo que pienso y siento respecto del tema de la belleza y su percepción, ya que he podido ver que tú no eres consciente de lo terriblemente hermosa que eres y de lo lleno de belleza que está cada uno de los centímetros de tu piel y átomos que forman tu cuerpo.
La belleza y la hermosura tienen su origen en nuestra lengua en dos raíces, bel= Que en un origen significaba blanco y Herm= ferm, que significa cerrado. Es decir que lo bello es aquello que desde su blancura irradia su forma perfecta, y lo hermoso, es aquello que sólo puede estar encerrado en sí mismo, y que en su propia naturaleza cerrada se encuentran los límites de esa belleza conformada. El sentido de la blancura, tiene que ver con la pureza, con aquello que no hay sido invadido por nada. Lo limpio es blanco, el aire fresco esta limpio, las estatuas de mármol eran blancas y el cielo cuando está sin nubes es blanco en el horizonte. La blancura siempre ha sido signo de elegancia y de belleza, la blancura en el sentido de pureza. Porque un color negro puede ser tan puro, que puede resultarnos bello.
Cuando las cosas están cerca de su origen, siempre son más bellas, porque son más puras. Y por eso el concepto de hermosura lo completa, porque lo cierra, porque le pone límites a esa belleza que fuera de sí misma sería otra cosa, como los límites del lienzo de un cuadro, o los márgenes de un folio.
Por eso déjame decirte que tú eres bella y eres hermosa, por varios motivos que voy a intentar trazar, pero que quedarán incompletos, porque harían falta siglos de explicación para dar con las palabras correctas que definieran lo infinitamente preciosa que eres.

Como presencia cercana, como objeto que se sitúa delante de un observador, no hay nada más agradable para las armonías de la vista, las armonías naturales y no modificadas artificialmente por el bombardeo publicitario de nuestra época, ni por un canon absurdo antinatural e impuesto económicamente para que te tengas que comprar cientos de productos que al final no producen más que un mínimo efecto irreconocible a gran escala. Como decía, ante los ojos de cualquier persona que sea persona humana, capaz de mirar con sus ojos, como miran los perros con sus ojos de perro, tú eres increíblemente simétrica y proporcionada. De arriba a abajo.

Desde la increíble forma de tu pelo, con rizos que son como las olas del mar cuando llegan a la playa, de color de otoño, de madera de roble, suave como los recuerdos de la infancia e infinitamente sensual como la adolescencia. Un pelo de mujer, de mujer en el sentido más perfecto de la palabra, largo y enredado en su propia naturaleza, salvajemente corregible en peinados de cualquier tipo y voluminoso como la luz del día sobre las calles. Cualquiera moriría por tener el pelo como tú.
Ahora la mirada tiene que pasar por tu rostro, ¿tú sabes lo que es mirarte a la cara? Cuando se mira tu cara, cuando se ponen los ojos en el espejo infinito de los tuyos, grandes como un atardecer en verano, de un color que ha salido del mismo sol a través de los siglos. Unos ojos que miran el alma, el interior de las almas de las personas, que te atraviesan como la música los oídos y te hacen sentir afortunado sólo por ser capaz de observarlos cerca. Y como cae alrededor de tus ojos tu rostro, con una simetría imposible de lo perfecta de su trazo. Desde la nariz a la boca,
hasta las estrellas de tu perfecta sonrisa que terminan por derrumbarte interiormente cuando la contemplas. Y tus mejillas, y tu frente, y la suavidad de la piel que es como caminar por la hierba con los pies descalzos a mediodía en primavera.
Luego hay que llegar a tus hombros, que están hechos como de vid. Siguiendo la simetría de tu rostro a la que adorna tu pelo, tu pelo cae acariciándolos como acarician las orillas del río a los juncos, como acarician las nubes delicadamente el cielo al pasar. Y tus brazos, y tus manos que son como los brazos y las manos de los dioses que aparecen en los cuadros de los renacentistas, blancos y suaves, terminando en la sublime forma de tus dedos, que son como de pianista y de madre al mismo tiempo.
Y si hay que hablar de tu pecho, de lo que va del cuello a la cintura, tienes uno de los bustos más hermosos que pueden verse en el mundo. Tanto por el trazo en que están hechos, como la manera de ofrecerse desde tu propia mirada, como si vinieran desde ti y siempre se quedaran contigo. Como las palabras que hablamos, que son nuestras y no son nuestras. Y por mucho que tú digas, que te des asco, hasta la forma de tu abdomen es hermosamente proporcionada. Porque no es algo feo, y mal hecho, sino que conserva su dureza y su proporción, que yo te he visto como se tienen que ver a las personas.
Y tus piernas, y la forma de tus piernas que son como dos columnas llenas de hermosura. La manera en la que se une tu espalda con tus piernas, pasando con esos hoyos extraños que parecen la marca de una firma prestigiosa. Con la forma sensual, como interrogantemente atractiva de tus caderas que dan ganas de ponerse a bailar contigo siempre. De espaldas, tumbada, eres un mar de belleza hecho de carne y de calor y de hermosura sin fin. Créeme que yo puedo decírtelo a ciencia cierta, que te he visto dormir horas y horas y te contemplo a mi lado, como se contempla una obra de arte, que encima tiene vida y es más perfecta todavía.
Imagínate todo lo que te he contado, con la increíble melodía y forma de tu voz. Que es la voz de los recuerdos, una voz que te hace temblar de alegría interiormente, sólo por escucharla. Una voz que completa tu mirada, tu cuerpo, tus manos, tu forma de estar.
¿Cómo puedes decir, que te das asco? Si eres una de las cosas más agradables del mundo, si dentro de ti vive la belleza corpórea e incorpórea, la belleza de los cuerpos y de las almas. Y todo lo que le gustaría ser a cualquier persona, vive dentro de ti involuntariamente. Por favor, mírate bien al espejo, y al interior. Y siéntete afortunada, porque es como si todo el mar, todo el cielo, todas las estrellas, se hubieran reencarnado en ti. Y tú, fueras como esas diosas de las que hablan las mitologías, repleta de hermosura, de gracia y de perfección natural.
Me dejo muchas cosas por decir,
te quiero, te quiero tanto que me da alegría pensar en ti.
Un millón de besos, mi vida.

domingo 21 de diciembre de 2008

Motivos para nacer

Déjame decirte lo que siento, sin requiebros y sin adornos, tal y como lo siento. Eres la causa de que yo haya venido a este mundo. Vivir sólo es posible ya a través de ti, tú eras todos los motivos que existían para que yo naciera. Y si tengo dos brazos es para abrazarte, y si tengo dos ojos es para mirarte a la cara, y si mi corazón late es dirigiendo sus latidos hacia el tuyo.
Me gustaría ser capaz de darte las gracias por todo lo que me haces sentir, y por lo desnuda que se queda mi alma ante ti. Como un montón de piedras a la que el escultor da una forma, como el último centímetro que falta para llegar a una meta, como la luz atravesando el cielo de parte a parte iluminando el día.
Sentirte cerca, verte dormir, notar tu mano sobre mi mano y poder sentir el total de tu presencia como un todo que no termina de llegar, como las estrellas parecen temblar a lo lejos. Es como sentir que la cosa más valiosa del mundo está ocurriendo ante tus ojos y lo único que puedes hacer es contemplar, y observar el milagro que ha hecho el destino conmigo trayéndote a mi lado con sus formas incomprensibles. Me creas o no, siempre estoy dando gracias no sé muy bien a quién por saber que tú existes, que estás en el mundo y que he llegado a conocer la persona más valiosa de mi vida. Alguien que sólo con mirarme sabe como me siento y sabe lo que necesito, alguien que me ha enseñado las cosas importantes de la vida. Que son dos o tres, pero sobre todo intentar mantener la conciencia tranquila, y saber que lo que importa son los momentos que se comparten.
Te quiero tanto que si pudieras ver mi interior, verías que en el interior de mi sangre corre tu imagen, tus ojos grandes y preciosos, tu sonrisa infinita y brillante que gira en torno de mí, y los rizos de tu pelo como si fueran el único lugar donde albergar mi vida. Gracias, de verdad. Sólo se me ocurre darte las gracias.
Un millón de besos.
FJLeón

martes 16 de diciembre de 2008

Me importas

Hola Estela, quería sacarle un último rato al día para escribirte. Aunque parezca que no, siempre me gusta la parte del día en que puedo ponerme a escribir un rato el blog. Mis días son tan largos y tan llenos de cosas por hacer, ya sabes tú lo que son los días largos de sobra, que nunca puedo dedicarle el tiempo que me gustaría.
Sólo espero que entiendas lo mucho que me importas y lo mal que se me da demostrártelo, o es que yo mismo a veces pienso que de tanto decírtelo piensas que te lo digo por decir y ya ni siquiera me escuchas. O me contestas cuando te digo que te echo de menos durante el día, que tú a mí no me echas nada de menos de lo ocupada de estás, y perdona que no me lo crea.
No me creo que no me eches de menos, porque tengas el tiempo ocupado de otras cosas. Siempre quedará, o al menos eso pienso, como queda en mí, un lugar en tu pecho para mí durante el día. Puedes llamarlo pecho o puedes llamarlo memoria, da igual.
Y nada más, decirte que me gustaría ser todo eso que no consigo llegar a ser nunca y que me gustaría ser todo el rato para ti. De verdad que me esfuerzo todo lo que puedo, y no sé cómo lo único que consigo es cada palabra o cada cosa que hago sea peor que la anterior.
Espero que puedas tener siquiera un rato para leer esto: Que te quiero y que eres todo para mí.
Un millón de besos.
FJLeón

domingo 14 de diciembre de 2008

Eres tú

Hola Estela, sé que a lo mejor no soy capaz de expresar lo que siento, o seguramente lo lleve mal hacia las palabras, pero necesito romperme de alguna forma por dentro, y dar rienda suelta a la amalgama de sensaciones que corren dentro de mí.

 Me siento el ser más afortunado del mundo por haber tenido la oportunidad de conocerte, de amarte como sólo se puede amar cuando es de verdad, de fundirme contigo como dos metales con el fuego que forman una sola aleación más dura y más perfecta. Y eso es en lo que he soñado desde que tengo uso de razón, en conocer a la persona que diera un sentido a mi vida, con la que compartir mis esperanzas, mis sueños y mis miedos y con la que no tenga que tener ningún secreto, porque los secretos son verdades que no podrían escuchar los demás. Y me siento así porque dentro de mí has crecido como crecen las enredaderas por las paredes, y por los árboles, ocupando todo en un abrazo infinito y constante. 
  
 Necesito decirte tantas cosas, abrazarte tantas veces, y mirarte a la cara tantos días todavía que no hay una magnitud para medir lo que ocupa todo lo que tú dejas en mí. Por eso no me perdonaría perderte por cometer un error, por ser tan estúpido como suelo ser con todo lo que hago en mi vida. Y por eso creo que tengo miedo, miedo de mi torpeza y miedo de que tú sientas un día que yo no voy a ser lo suficientemente valioso para ti, porque todo te canse, porque se infecte nuestro amor de la enfermedad de la rutina o encuentres en cualquier otra persona esa cosa que yo no sepa tener.

Me moriría de pena, si eso llegase a ocurrir un día y !no quiero que pienses que yo lo pienso por algo! Sino que siento que es como cuando te lo estás pasando muy bien y no quieres que un momento termine, como cuando sientes alivio porque te despiertas de una pesadilla.
Tú eres el sueño de mi vida, y la única vida que me importa es la que está cerca de ti, no quiero despertarme nunca de tu lado, de tu presencia, de tu voz, de tu pelo, del calor y la increíble ternura que despierta en mí todo lo que tiene que ver contigo. No sabes lo que es estar contigo, tenerte cerca y poderte mirar andando por la calle. No sabes lo que  es bajar a la calle para saber que estarás abajo y bajar muy rápido los escalones de dos en dos y de tres en tres, sabiendo que el amor de mi vida está a unos pasos de donde está mi cuerpo. No sabes la de luz que corre por mis venas cada vez que te veo y que te tengo cerca, y lo estúpido que me vuelvo siempre porque tengo miedo. Miedo y alegría de saber que tú eres la persona con la que quiero estar por siempre, y eres la única persona a la que pertenezco, la única persona por la que daría mi vida.
Te quiero.
Un millón de besos.
FJLeón

sábado 13 de diciembre de 2008

Abocado a ti

  Hola mi vida, hoy tengo un poco más de tiempo y por eso quiero dedicárselo al blog, que lo tengo desde el martes sin tocar, como para un niño un juguete que se queda en la estantería y al que no puedes jugar, porque hay que hacer deberes o porque estás enfermo y no te dejan mover de la cama.
  Esta semana han pasado cosas dentro y fuera de mí, que espero que me enseñen a saber elegir mejor en un futuro lo que hago, siempre se dice que de los errores se aprende. Quizás aprender sea tener la suficiente humildad como para reconocer las críticas y los errores, y mejorar en aquello que se nos da peor para no olvidarlo, y no volver a hacerlo mal. En algo llevas razón, debería sentirme aliviado, pero sin embargo algo dentro de mí hace que no me sienta alegre al respecto. Las alegrías y las tristezas siempre tienen direcciones. Son como las piezas de un puzzle, por un lado se termina el puzzle antes sin saber por qué vas encontrando las piezas que mejor encajan, mientras que por otro las imágenes aparecen huecas y desdibujadas sin que podamos ni siquiera entreverlas. Y así se puede estar contento con un lado del puzzle, con un lado de la vida, y triste por el otro al mismo tiempo, sin que tengan mucho que ver unas cosas con las otras, pero todas formando parte de lo mismo. 
  Te quiero reiterar mis disculpas porque hayas tenido que ver y padecer tanto problema en algunas cosas conmigo, no es algo que me guste proyectar sobre ti, aunque tú eres la única persona que aporta una sensatez en mi vida. Creo, y no sé muy bien porque lo creo pero tengo una fe ciega en ello, que en todo lo que dices hay un poso infinito de verdad. De verdad ecuánime, que se dispara en todas direcciones. De ti aprendo cada día a saber que lo más importante es tener la conciencia tranquila, y que si cometemos un error lo mejor es afrontarlo e intentar mejorar a partir de ese tropiezo. Es una sensación interior que tengo cuando hablo contigo, aparte de que sé que me quieres mucho, sé que muchas veces me dices cosas que no son fáciles de decir ni de escuchar, y que me las dices porque quieres lo mejor para mí, porque te preocupas por mí, y eso vale mucho. Al menos para mí, tiene un valor infinito, porque hasta que tú no has llegado nadie se había preocupado tanto por mis cosas como tú. Con esa etiqueta de "responsable" que me han colgado siempre, me han dejado a veces demasiado abandonado en ese sentido. 
 También sé que no soy una persona fácil, y que muchas veces reacciono de una manera desmedida y hago cosas que nadie se atrevería a lo mejor a hacer por no perder las formas, porque es lo último que debe hacerse. Pero también sabes el amor y la pasión con la que intento hacer cada pequeña cosa a la que le dedico tiempo, y me gusta que todo salga bien, quizás me exija a veces demasiado y pida a los demás un nivel que no pueden o no quieren tener en las cosas en las que me implico. Aunque para otras cosas soy un desastre incurable y beba Nescafé soluble. Hay veces que cuando pienso en algunas cosas que hago, me parecen ajenas o impropias de mí, no me las puedo creer, aunque sé los motivos. Uno de mis peores defectos es que se me engaña fácilmente, se me puede ilusionar y cargar con fardos más grandes de los que puedo llevar, y digo a todo que sí, aunque a veces no me quede tiempo para cuidar de mis propias cosas, que deberían ser las más importantes para mí, porque para eso son  las mías. Si no las hago yo, nadie las va a hacer por mí. Eso de que en la vida hay un orden de prioridades, va a ser al final cierto. 
 Lo único que jamás me perdonaría en la vida, y por lo que a veces siento un miedo terrible cuando me quedo a solas, es que a ti te pasara algo o un día me despertase y tú ya no quisieras saber nada más de mí. Sé que es un miedo algo estúpido e infantil. En mi interior siento que las cosas son siempre duales, y que si quiero mucho a alguien, como te quiero a ti infinitamente, tengo miedo de que ese amor pueda perderse un día. Ya sé que el miedo es un sentimiento animal, irracional lo llaman algunos, pero para mí es muy razonable. Si en tu interior sientes que hay algo que tiene mucho valor, es normal que lo protejas y al mismo sientas que está en peligro. Como una persona que guarda algo en una caja fuerte, porque tiene miedo a que se lo roben, aunque nadie haya pensado ni que exista ese "algo". Sé que tú sientes cosas parecidas, cuando me dices "Siempre pienso que te va a pasar algo" y es normal, y es lógico, que nos preocupemos por las personas que queremos. Por eso cuando alguien a quien queremos, no da una sola muestra de interés por nosotros, nos puede hacer sentir mal. Sería como entrar a saludar a una casa, y que nadie nos respondiera, y nos ignorara. 
  Lo único que sé es que según pasan los días a tu lado, siento que formas más parte de mí, y que es increíble lo unido que se puede sentir una persona a otra. El grado tan real de sinceridad que se puede llegar a alcanzar, y de necesidad imperiosa de comunicación y de cercanía, porque en la otra persona se encuentra una parte del mundo que pertenece a nuestra alma, donde nuestra alma flota y se siente tranquila. Como si tú fueras mi casa, el lugar donde quiero pasar el tiempo de mi vida acompañado de ti. Nunca me había sentido así por nadie, ni siquiera con nadie de mi familia, porque la familia al fin y al cabo es una ampliación de estas sensaciones que generan más personas. Hacen falta al menos dos y un amor para generar una familia, y en ese caso la naturaleza es sabia. Como decía Juan Ramón Jiménez, "lo que hace el amor no acaba nunca" y eso sí que es una verdad como un templo. Y este amor que yo siento por ti, mi vida, es algo tan natural, tan cierto y tan involuntariamente abocado hacia ti, que sólo puedo sentirme agradecido con todo lo que te ha hecho posible en este mundo. 
Te quiero, mi vida,
un millón de besos.
P.D: Te dejo puesta la canción de R.E.M que a mí más me gusta en el Vídeo del día. Se llama Lotus, como tu reloj, ya sé que te lo dije ayer por la noche, pero soy así de lebrel, me gusta hacer la misma gracia una y otra vez.
FJLéon

martes 9 de diciembre de 2008

Imprescindible

Buenas noches mi vida, a lo mejor cuando leas lo que te voy a escribir ya esté yo durmiendo, pero no importa, sabes que siempre me gusta sacar una parte del día para hablar conmigo mismo y contigo a través de las palabras que dejo aquí escritas.
   Estoy ansioso porque lleguen las navidades, o mejor dicho, las vacaciones de navidad. Porque por lo menos no voy a tener que ir a clase, ni a tener que ir a trabajar, que ya se me ha olvidado lo que es dormir hasta que se canse el cuerpo de dormir, si exceptuamos excelsos momentos a tu lado durante este puente. Tengo ganas de terminar los trabajos que tengo que entregar para después de navidad, y tengo ganas de quedar contigo cuando tú me digas, y no tener que volver a casa tan tarde. En fin, que tengo muchas ganas de que llegue el día 19 y que se termine todo este trajín o por lo menos se aplace un poco, luego ya lo que viene es coser y cantar. Porque enero es corto, y febrero es una época en donde no tengo clases debido a los exámenes. De forma que se hace más ligero hasta la segunda mitad. Está claro que ahora mismo he sacado mi parte azul.
 También quiero decirte que hoy estabas especialmente guapa y atractiva, hoy es como si te hubieran brillado más los ojos, quizás de tanta lluvia que te ha caído esta mañana encima, se te han quedado más relucientes. No hay una sensación mejor que girar la llave y saber que vas a estar en mi casa, cuando pasa eso los lunes y los martes, es genial, me encanta esa sensación. Espero que algún día sea lo normal, que cuando lleguemos estemos uno de los dos en casa, nuestra casa, esperando que llegue el otro.
 Y quiero darte las gracias por haberme preparado lo que me he comido de cena hoy, sólo como tú sabes cocinar la pasta, con ese toque especial que es una delicia culinaria, haces de los sobres de pasta algo sublime que no tiene nada que ver con lo que hace el resto del mundo, te lo digo en serio. Además cualquier cosa que viene de tus manos me sabe infinitamente mejor, es una sensación inexplicable, es como si todo supiera mejor sólo porque tú lo has mirado y lo has movido con tu manera especial de mover las cosas.
Y nada más, sólo decirte que eres lo más importante que tengo para mí, el único apoyo de verdad que tengo en mi vida. Me atrevo a decir que eres la única conexión con el mundo real que me queda, con el único mundo que me importa, el de los sentimientos, el de la verdad de los pensamientos, el de las únicas cosas que me dicen algo de la vida. Y que el resto de cosas, son prescindibles, todas menos tú.
Te quiero, mi vida.
Un millón de besos.
FJLeón

lunes 8 de diciembre de 2008

De verdad que sí

Hola Estela, hoy quiero sacarle otro rato más al día, para escribirte diciéndote lo mucho que te quiero y que me haces falta y lo bien que me cae tu familia, sé que suena políticamente correcto, pero no es así, no soy de los que dicen las cosas por decir, ya lo sabes. Tanto en tu padre como en tu madre encuentro muchísimo respeto y muchísimo cariño y siempre me tratan de una manera genial, de una manera que hace que te sientas parte de ellos, como si fuera un hijo más, y eso es una sensación increiblemente positiva para mí. No sabes cuánto, y no sabes la de palabras que me faltan para poder explicártelo como se merece.
Por lo demás quiero reiterarme en mi orgullo de saber quién y cómo eres, y me encanta tu manera de ser y de actúar, y una vez que he tenido hoy el acróstico que preparaste para el concurso, he entendido por qué ha ganado el primer premio, simplemente es precioso, y está mal que yo lo diga, pero es que lo es. Tienes un toque mágico estelar que no deberías perder nunca y deberías cultivar más en más cosas, se te da muy bien.
Y nada que sé que esta semana va a ser corta por un lado, aunque a mí se me va a hacer un poco larga entre las clases, los ensayos y los conciertos por otro. Pero por lo menos te tengo a ti entre medias de todo, en el centro de mi corazón, como un oasis que me ha concedido la vida en el que pasar mis horas de más valor y más hermosas. Siempre te digo lo mismo, pero es que tú me salvas del resto de las cosas. Sin ti no sería capaz ni de levantarme de la cama para hacer nada. Me das fuerzas, verte feliz y contenta me da más fuerzas todavía. Como cuando he llegado a casa y te he visto sonreir, ha sido un momento de esos que se te graban en la memoria, y son mejor que cualquier foto, porque se hunde dentro de la sangre como un recuerdo y viaja por todo el cuerpo. Son ese tipo de momentos los que luego nos hacen soñar cosas bonitas y tener sensaciones positivas a las que agarrarnos cuando todo nos aleja.
Te quiero mucho mi vida, de verdad que sí.
Pasa buena noche y ten dulces sueños,
un millón de besos.
FJLeón

domingo 7 de diciembre de 2008

Lo siento

 Hola Estela, hoy no estás a mi lado aquí para pasar la noche conmigo, y eso hace que vuelva a este rincón desde el que te escribo casi siempre que puedo, y casi siempre que no puedes pasar una noche a mi lado. Las noches son siempre preciosas y cortas cuando las paso contigo, cuando tú estás cerca de mí y me despierto cada vez que te mueves de la cama, para preguntarte si te pasa algo (molestándote involuntariamente...).
Hoy cuando me has dejado en casa he tenido la sensación de que te he fallado en algo y no sé en qué ha sido, si lo he hecho te pido disculpas. Ya sé que soy un pesado con los temas metalingüísticos y que a veces hablo de dinero cuando parece que no viene a cuento, pero créeme, tanto lo de las sílabas como lo del dinero eran sólo asuntos míos que no soy capaz de verbalizar correctamente según los siento. Esto es, me cuesta pensar que a veces soy el único que ve las cosas como yo las veo, y luego que me he puesto a echar cuentas sin ton ni son, sólo -fíjate qué chorrada- pensando en que tengo que ir a sacar dinero para comer fuera de casa dos días, el martes y el miércoles, porque el miércoles me haré algo por la noche para comérmelo el jueves. Sólo por eso, pensaba en que tenía que haber guardado 10 euros, me aburre infinitamente ir al cajero. Pero ninguna de las cosas tenía que ver directamente contigo, ni con lo que yo pienso de ti, sino con mi absurda y distorsionada manera de ver el mundo.
  Así que te pido perdón si te ha molestado algo, en serio, ya sé que a veces puedo parecer un soberbio cómo me has dicho en el puesto de palomitas, porque te estaba dando un beso y la "palomitera" reclamaba mi atención. En ese momento lo más importante del mundo para mí era darte un beso en la mejilla y el resto de cosas me daban igual, hasta si se hubiera colado alguien por haberte estado besando. Creo que a veces no soy capaz de sacar lo que siento dentro de mí, y lo saco de mala manera, mi manera de decirte que me importaba más el beso que ella ha sido decir: Yo voy cuando quiera, no cuando ella me diga.
 Porque no hay nada que me preocupe más en el mundo que que tú te sientas a disgusto conmigo por cualquier motivo, es algo que se me clava en el pecho como un ancla en la arena del mar, y me hace sentir extraño por dentro, como si algo no estuviera en su sitio y sólo pudieras volver a colocarlo tú, diciéndome que no pasa nada.
Así que espero que estás palabras hayan servido al menos para que sepas como me siento por dentro, y que lleguen a tu corazón pronunciando perdón y lo siento, aunque no sepa muy bien ni por qué pido perdón, ni por qué necesito decírtelo. Pero lo necesito, necesito que tú estés bien conmigo y que la luz que dejas cada día en mí, con tu mirada, con tus besos y tus abrazos no se apague, por mucho que llueva en la calle, por mucho que ya hoy no podamos estar juntos, y por mucho que yo me moleste en ser tan estúpido, como para no darme cuenta de que hago algo mal y no sé lo que es.
Te quiero,
un millón de besos.
FJLeón


miércoles 3 de diciembre de 2008

Un chiste

Pues eso hoy te dejo un chiste, porque apenas tengo tiempo de nada mi vida, que sepas que te amo como a ninguna otra persona en el mundo.

El chiste en sí es el siguiente:
Esto va un barco al muelle y rebota.

lunes 1 de diciembre de 2008

Enseñar

No sólo estudias magisterio, Estela, para enseñar a los niños las materias de las asignaturas. Tienes una misión mucho más importante en la vida, la misión de todo maestro o maestra, apasionar y convertir en personas a los niños, las criaturas más inocentes y primigenias que habitan el mundo por un tiempo. Como nosotros cuando fuimos niños y habitamos el mundo por un tiempo.
Enseñar es mucho más, y tú lo sabes bien, a mí me has enseñado muchas cosas de la vida. Me has enseñado a no tener miedo de mis propios miedos, y a que confíe en mí a través de tu propia confianza en mí. Me has enseñado que merece vivir la vida al lado de alguien, mirándose frente a frente, como se mira el mar, intentando ver en la otra persona todo lo que no tenemos para completarnos. Me has enseñado que un cuerpo puede ser un refugio con tus abrazos, y me has enseñado a descansar en tus labios del resto de las cosas que nos ocupan. Has hecho que estar contigo sea una lección constante de amor, y que a base de mis errores aprenda para no volver a cometerlos. Me has enseñado todo lo que hay detrás de esa palabra que todo el mundo pronuncia y nadie sabe definir: Amor.
Y esa es tu misión en la vida, dar a los demás un refugio dentro de sí mismos, donde poder enfrentarse mientras sus vidas duren, a todo lo que nos va ocurriendo como personas, como animales que somos. Hay personas maestras en el mundo, y tú eres una de ellas. Me gusta mucho saber que eres alguien que quiere cambiar el mundo dejando huella en los demás, abocándolos al conocimiento y al respeto, desde la consciencia y tu infinita vocación. Porque no te creas que todo el mundo es capaz de ser lo que ha querido, y quizás toda la felicidad que puede caber dentro de un pecho humano sea esa, sentirse realizado en lo que uno quiere. Como yo me siento realizado cada vez que estoy contigo, cada vez que puedo pasar mi mano sobre tu pelo, o abrazarte contra mí como si tú fueras una parte del cuerpo que me falta.
Estoy muy orgulloso de conocerte, y de saber cómo eres. Sólo te pido que no pierdas esa pasión, y que tienes mi apoyo para apasionarte sobre todo lo que te haga temblar el alma de alegría. Porque la vocación es una alegría, como unas infinitas ganas de hacer algo que nunca se acaban. Y siento que tu vocación es enseñar, porque cuando explicas algo las palabras se vuelven como de azúcar, como de agua para la sed, como de abrigo ante el frío.
Tienes un don, como le dijeron ayer en la película al Greco, y tienes que protegerlo y cultivarlo.
Te amo, mi vida.
Un millón de besos.